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Orígenes
Las primeras hermandades (s.XII)
que se forman son aquellas que tenían en la Edad Media una vinculación hospitalaria
es decir que poseían hospitalitos que servían, a la vez,
de hospital, asilo y refugio de pobres, peregrinos y transeúntes.
A partir del siglo XIII aparecen los primeros grupos de flagelantes es
decir personas que practicaban la penitencia o mortificación corporal.
La flagelación es una costumbre antigua relacionada con el monacato.
A finales del siglo XIII la práctica de la disciplina se hace
popular y comienzan a surgir las primeras cofradías de flagelantes.
Esta práctica consistía en hacer memoria de la Pasión
de Cristo , disciplinandose los domingos y días de fiestas pero
sobre todo los días de la Invención de la Santa Cruz (3
de mayo) y de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre). Éste
es el origen de las Hermandades penitenciales, de disciplina o de sangre
de la Santa Vera+Cruz en España.
El nombre de Vera+Cruz es debido
a la posesión
de un trozo del “Lignum Crucis” o sea de una reliquia de
la “Vera Crux” y ya en nuestra lengua, de la Verdadera Cruz
donde fue crucificado Nuestro Señor. En Olvera hubo una reliquia
de la Vera+Cruz pero se perdió en un incendio. No se sabe con
exactitud cuando fue el origen de la Cofradía en nuestra ciudad,
lo más probable gracias a ciertas referencias es que sea de principio
del siglo XVI.
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Transcurso de los siglos
Gracias a antiguos libros de actas
sabemos que existía
dos hermandades en Olvera, una de la Santa Vera+Cruz y otra denominada
Sacramental que se unieron en 1806 bajo el nombre de Hermandad de la
Vera+Cruz y Sacramental unidas. Su finalidad era de hermandad sacramental1.
Esa unión se debió a que en el siglo XVIII, el rey Carlos
IV ordenó que las hermandades de los pueblos se unieran para
evitar una sobrepoblación de ellas. Hoy en día la cofradía
lleva el título de “Sacramental” por el hecho que
acabamos de narrar. En esos libros de actas (1867-1882) podemos sacar
varias informaciones sobre el funcionamiento de la cofradía de
antaño. La hermandad se reunía en cabildo todos los 3 de
mayo día de la Santa Cruz. En esas reuniones anotaban los gastos
por ejemplo, en la acta fechada a 3 de mayo de 1867, podemos ver un apartado
que explicaba la compra de cera y de cirios a un tal Manuel Romero natural
y vecino de Alcala del Valle, anotaban además indicaciones o normas
para los hermanos como por ejemplo la obligatoriedad de participar en
la celebración del Corpus Christi, y otra, la de participar de
la Sagrada Comunión, ambas tenía como castigo por su no
cumplimiento el de ser excluidos de la cofradía (acta del 3 de
mayo de 1876). En cada cabildo, que se celebraba en la ermita de Señor
San Sebastián (donde erradicaba la cofradía y actual casa
de la juventud) era presidida por el señor arcipreste vicario
y cura más antiguo, se procedía, además, a la elección
del mayordomo (actual cargo de Hermano Mayor) que ejercía hasta
la próxima reunión. La cuota de los hermanos era de 2 Reales
de plata.
En aquella época, la cofradía procesionaba
a la Virgen de la Soledad y a un crucificado (con brazos articulados).
Tenía además un Santo Sepulcro, el que recuperó la
hermandad en los años 50 del pasado siglo. Iban en procesión
hasta un pequeño monte detrás del peñon de la alameda
y allí procedian al Descendimiento de la cruz. El Cristo metido
en el sepulcro volvía así, como Yacente, a la iglesia.
Algo muy parecido a lo que todavía conserva las hermandades de
Vera Cruz de Pruna y de Setenil de las Bodegas. En unos de los libros
de actas se habla también del inventario de la ropa del Santo
Sepulcro y de la Santa Cruz. Con estos datos vemos que el paso primitivo
de la cofradía era una cruz con el sudario. Esta representación
dio lugar al escudo de la Hermandad. Aún se conserva esa representación
del escudo en el actual estandarte restaurado y datado de finales del
siglo XIX. El 20 de marzo de 1810 las tropas francesas llegaron a Olvera,
la cofradía tenía muchos de sus enseres en la parroquia
(hoy reemplazada por la actual) y el templo fue literalmente asalto.
Una vez en el interior, entre otros actos vandálicos, forzaron
las arcas de la Vera+Cruz y se apoderaron de toda la cera que contenían.
También sustrajeron todo el dinero que encontraron, que pertenecía
a dicha cofradía. Ni la cera ni el dinero se cuantifican en los
documentos disponibles. La cofradía prosiguió su caminar
hasta la Segunda República. En esa época la cofradía
estaba muy deteriorada y perdió la mayoría de sus enseres
lo que propició su desaparición. Después de la Guerra
Civil y hasta los años 1960 la hermandad se reorganizó y
lo hizo bajo el nombre de Santo Entierro. Hubo dos protagonistas, José Chico
y Manolo Cubiles. En el año 1982 se suspendieron por tres años
consecutivos las procesiones de Semana Santa en Olvera.
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De 1985 hasta hoy
Tras varios años sin procesiones en Olvera, el
cura párroco D. Juan Manuel Caballero de las Olivas Buzón
ayudando y mediando con un grupo de 20 o 30 jóvenes para que estos
se encargaran de procesionar las cuatro estaciones penitenciales que
hasta entonces habían procesionado en Olvera. La entrada de Ntro.
Señor Jesucristo en Jerusalén, Jesús con la cruz
a cuestas, el entierro y la Resurrección del Señor. Al
formalizar la situación meses más tarde, el párroco
junto al grupo deciden retomar el nombre de Cofradía Sacramental
de la Vera Cruz. Durante los años 1986, 1987, 1988 esta asociación
de fieles se encargó de organizar las cuatro procesiones de Semana
Santa de la localidad.
Tras la Semana Santa de 1988,
la asociación de
fieles de la Vera Cruz pasó oficialmente a ser Hermandad con el
nombre que hoy en día conocemos.
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